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sábado, 16 de agosto de 2014

Reflexiones sobre la psicoterapia sistémica (Conversaciones con psicólogos II)

La psicología contemporánea es una ciencia en un estadio inicial, donde se mezclan (desafortunadamente) teorías contradictorias, posturas enfrentadas y diferentes escuelas o corrientes. Podrían resumirse de una forma un tanto reduccionista de la siguiente manera:
  • Corriente de la psicología científica, con postulados, teorías e ideas que se han validado experimentalmente.
  • Corriente de la psicología NO científica, prácticamente indistinguible de la charlatanería.

Para evitar todo posible malentendido, lo apuntaré ya: NO, no soy psicólogo, ni experto en psicología ni nada parecido. Soy ingeniero técnico en mecánica, escéptico, iconoclasta y curioso.

A pesar de no tener una formación en psicología, esto no impide que pueda plantear cuestiones o dudas a los expertos, y así lo vengo haciendo desde hace algún tiempo con el fin de satisfacer mi curiosidad. Cuestiones que, como se verá más adelante, no son acogidas con agrado ni respondidas de buenas maneras por algunos de estos profesionales.

Una psicóloga muy cercana a mi ambiente familiar recibió una larga formación en el campo de la terapia familiar sistémica-relacional. Tras ello, decidió poner en práctica los estudios y abrir un centro en Barcelona con otros colegas afines.

Hace años que tengo contacto con ella, y siempre me han sorprendido determinadas ideas de esta "escuela", por su aparente poca base científica, como la afirmación "todo comportamiento es metafórico". Así, he intentado buscar información de varias fuentes (divulgadores científicos, psicólogos, libros...) con el fin de profundizar algo y comprobar si realmente estos planteamientos responden a una realidad o son simplemente sesgos o errores de mayor magnitud.

Recojo a continuación varias entradas sobre estas cuestiones, citando el origen, que llevarán al amable lector a la reflexión, incluso a hacerme algún agradecido comentario (espero).


--------------------------------------------------     I     --------------------------------------------------

En cierta ocasión, le pregunté a Mauricio J. Schwarz (en Ask.fm si no recuerdo mal):
La psicoterapia sistémica (Bateson, Minuchin, Maturana, etc.), ¿puede considerarse psicología científica o es charlatanería? Sus bases de partida, como el constructivismo y subjetivismo no parecen ser muy científicos.
A lo que respondió de forma muy clara:
Sus bases de partida son escuelas de pensamiento. Las escuelas de pensamiento no son variantes científicas, sino filosóficas. Son formas de terapia que parten de la reflexión donde a alguien “se le ocurre” que algo puede funcionar y lo aplica sin ocuparse previamente de validar su ocurrencia experimentalmente.
En realidad es preocupante, creo yo. No puedes poner en el mercado un miserable jarabe para la tos sin demostrar a) que funciona (es superior a un tratamiento con placebo), b) que está basado en conocimientos sólidos de química y fisiología y c) que es seguro (es decir, que sus beneficios son superiores a sus efectos adversos). Pero con sólo tener un título de psicólogo (y a veces sin él, simplemente echándole cara como Jodorowsky) puedes inventarte toda una terapia y dar por ciertas una serie de especulaciones más o menos descabelladas y ponerte a cobrar por atender a personas que sufren. No tienes que demostrar que reduces su sufrimiento, no tienes que demostrar que les das herramientas para evitar el sufrimiento en el futuro, no tienes que ocuparte de si tienen un desequilibrio químico que podría resolverse con un medicamento simple. Les sacudes un rollo de docenas de sesiones cobradas a lo bestia y te compras un coche guapo.
Y ni la sociedad ni las autoridades, ni siquiera los científicos, hacen ningún escándalo. Total, si el tratamiento no funciona es que el paciente “se resiste” a absorber tu sabiduría.

-------------------------------------------------     II     -------------------------------------------------

Algunos comentarios míos y de varios psicólogos, hechos en el blog de Eparquio Delgado, en la estupenda y recomendable entrada 10 claves básicas para elegir un psicólogo.
(Nota 1: Los comentarios discrepantes con el magnífico artículo provienen de psicólogos que no sienten especial respeto por el método científico y, sin embargo, son cautivados por los cantos de sirena del posmodernismo y el constructivismo, grandes enemigos de la razón.)
(Nota 2: sólo he recogido los comentarios críticos con mi postura escéptica, provenientes de psicólogos sistémicos. Hay otras varias que reconocen lo acertado de mis cuestiones, como Adrián Gómez, César Cuenca Cáceres y Daniorte Aniorte).
David: [En referencia al enfoque sistémicoAl principio parece magia pero no lo es y tiene rigor científico. Buscad un vídeo, requiere un cambio de mentalidad en el terapeuta pasar de lo lineal diagnostico – tratamiento ” cada oveja con su pareja” tipo recetario médico a otro paradigma basado en pilares tan serios como la teoría de la comunicación humana, teoría de los sistemas generales, el constructivismo y contruccionismo social de la realidad en el uso del lenguaje. No es infalible y el modelo se ajusta a cualquier escuela y enfoque.
Yo: las ideas que propones son de tipo filosófico, no son ideas de la psicología. Es más, el constructivismo es opuesto al realismo científico (es decir, el mundo exterior al conocedor existe independientemente de éste y es cognoscible, al menos parcial y gradualmente) o a cualquier intento de hacer una ciencia objetiva y, por tanto, no científico de partida.
¿Pueden ser útiles o adecuadas? Eparquio ya comenta que el hecho de que una persona sea escuchada sin ser juzgada, ya comporta un cierto alivio o mejora de sus problemas. Sin embargo, no debemos confundir este hecho con la solución de sus conflictos, algo muy tentador aunque, de nuevo, muy poco científico. 
[...]
Lucía: Hay que ser ecléctico y estudiar varios enfoques distintos! Y hay que dejar de desacreditarnos entre nosotros! que esa es la mayor tara dentro de la psicología! 
Yo: El eclecticismo es la solución para el que no tiene las ideas claras. Quizá sería mejor que primero se informara, reflexionara y tomara decisiones. El eclecticismo sería un buen ejemplo de lo que se llama pensamiento desordenado. 
[...]
Eparquio Delgado: [...] Teniendo en cuenta que no sabemos por qué funcionan las terapias psicológicas, lo que responde a los hallazgos de que aproximadamente el 80% de la varianza se debe a factores inespecíficos (y el otro 20% al modelo de terapia en sí) se encuentra cierto grado de éxito en casi todos los acercamientos terapéuticos, y sin embargo los tratamientos cognitivos y los conductuales siguen siendo los que alcanzan mayores tasas en casi todos los trastornos. Sobre el tema de los trastornos en sí, ya he hecho una crítica en otro artículo de este blog. [...]
La terapia sistémica, la cuál conozco bien, parte de unos supuestos no avalados empíricamente. Eso no se le oculta a nadie. Pero el problema no está sólo ahí, puesto que si utilizamos el criterio de eficacia basada en la evidencia, podrían incluso demostrar que son efectivas para tratar problemas psicopatológicos, algo que hasta ahora en el mejor de los casos y en solamente en algunos cuadros ha conseguido ese apoyo, como el caso de la esquizofrenia. Faltan datos para asegurar que la terapia sistémica es efectiva en otros trastornos. En otro orden de cosas, existen federaciones de terapeutas sistémicos y de familia que utilizan el término psicoterapeuta precisamente porque muchos máster de sistémica admiten a alumnos/as no titulados en psicología, con lo que no podrían abrir un centro psicológico propiamente dicho. En este caso, al igual que en otros, decir que se es “psicoterapeuta” no es decir que se tiene un título en psicología, y además confunde a la gente. A mí la palabra no me desagrada, pero no puedo justificar su uso fraudulento.
[...]
Loren: [...] Miguel: sin entrar en guerra (que creo que ya se te han abierto bastantes frentes) y por supuesto, porque creo que desde tus fundamentos empíricos racionales, argumentas francamente bien; he de decirte lo siguiente: sí. Si basamos esta discusión en que la corriente cognitivo-conductual es la más eficaz por evidencia científica, estoy de acuerdo. Nada que objetar.
Pero no estoy de acuerdo en que porque la base empírica y científica sea lo único que determine la eficacia de un tratamiento psicológico. No olvidemos que hay psicólogos cognitivo-conductuales que son francamente pésimos y psicólogos gestálticos, sistémicos o psicoanalistas que realmente son dignos de admiración y que miles de pacientes lo han confirmado -y está comprobado- (que en última instancia en mi humilde opinión son los que tienen que decidir si el tratamiento que recibieron fue bueno o no.
Entiendo lo que queréis decir cuando habláis del peligro del intrusismo, de las barbaridades que se pueden llegar a hacer cuando alguien monta su consulta sin la formación y experiencias acordes a lo que el paciente necesita y a lo que tiene derecho. Sin embargo, no por el hecho de que la corriente sea congnitivo-conductual significa que la terapia vaya a ser eficaz para ese paciente en concreto. Lo único que garantiza es que el diagnóstico,las técnicas y el tratamientos están avalados científicamente, pero ya está. No me parece suficiente como para que yo como psicóloga (o incluso)yo como paciente, pueda afirmar rotundamente que es la única corriente eficaz.
YO: [...] Estoy de acuerdo en casi todo lo que dices. Sin embargo, desde el punto de vista científico, es necesario aclarar los siguientes puntos:
1. La efectividad de una terapia (no sólo las psicológicas, sino TODA terapia, como las fisioterapias, etc.) debe (debería) ser comprobada mediante estudios doble ciego que garanticen su efectividad. Este requisito no se da en varias terapias que no voy a citar.
2. Como tú apuntas, la eficacia de la terapia no implica la solvencia, saber hacer, empatía y otras características necesarias del terapeuta, desgraciadamente. Este asunto tampoco es exclusivo de la psicología, pues podemos encontrar médicos, enfermeros y otros profesionales de la salud bastante desagradables y, quizá, torpes.
3. Hay que distinguir entre lo satisfecho que esté un paciente después de recibir una terapia y lo “curado” o recuperado que esté de sus trastornos. Esto segundo debería ir acompañado de lo primero, pero no necesariamente al revés.
4. Como pacientes, y además suponiendo que generalmente estamos desinformados, tenemos el derecho de ser tratados por el terapeuta con el tratamiento más eficaz, sin que sea éste necesariamente el de la escuela a la que se adscribe, algo que además creo que es un artículo del Código Deontológico.


-------------------------------------------------     III     ------------------------------------------------- 

Durante una conversación informal con la psicóloga sistémica citada en el inicio:
PSICÓLOGA: No se pueden hacer estudios objetivos, ya que la verdad absoluta no existe. Cada uno tiene su verdad
YO: La verdad absoluta es una entelequia. Pero, ¿qué es la ciencia, sino la búsqueda constante de explicar la realidad? ¿Niegas la posibilidad de estudiar objetivamente cualquier cosa, como por ejemplo, la Luna?
PSICÓLOGA: Es que todo es relativo. Como formamos parte de la naturaleza, no podemos ser completamente objetivos sino que somos subjetivos.
YO: No todo es relativo, por ejemplo: la velocidad de la luz y las leyes de la física. Y para eso está el método científico, para evitar los sesgos que se pueden producir durante los estudios u observaciones.
PSICÓLOGA: Los sesgos están pasados de moda. 
Esta última afirmación fue efectuada completamente en serio, sin sonrojo ni turbación de ningún tipo, sin ironía. Así, como dijo Buzz Lightyear: "¡Cuántos años de la academia perdidos!" Resultó que la psicóloga era posmoderna y no lo sabía.


-------------------------------------------------     IV     ------------------------------------------------- 


Como resumen, quiero resaltar las siguientes falacias a las que han recurrido de forma habitual los representantes de la psicología NO científica con los que he hablado.

  • Argumento de autoridad: "Soy psicólogo con xx años de experiencia, ¿cómo te atreves a cuestionar mis terapias?"
  • Falacia de hombre de paja
  • Falacia de la «ciencia no lo es todo; por lo tanto, yo tengo razón»
  • Falacia post hoc ergo procter hoc
  • Falacia ad personam: "tú no eres psicólogo, por lo tanto no sabes de lo que hablo y, por lo tanto, tengo razón".
  • Falacia de apelación al número: "Somos cientos (o miles) de profesionales usando esta terapia, por lo tanto, es útil, adecuada, eficaz..."
  • Falacia «Universidad=cientificidad»: "Si se estudia en la Universidad, es científico (psicoanálisis, homeopatía)".
  • Falacia de apelación a la antigüedad: "el psicoanálisis se lleva practicando desde décadas, por lo tanto, es eficaz".
Un repertorio variado, y equivocado. Muy lamentable cuando se trata de profesionales sanitarios, con formación universitaria científica...

A destacar especialmente la marcada filosofía posmoderna en la que tienen encaje todo este tipo de fallos del razonamiento, que podrían resumirse en el "todo vale", "todo es relativo" y "cada uno tiene su verdad".

martes, 27 de agosto de 2013

Conversaciones con psicólogos I

Nota: Estas anécdotas aquí relatadas NO están basadas en la realidad, sino que han ocurrido realmente, y lamentablemente. No pretendo hacer una crítica a la psicología, ciencia emergente y, como tal, no completamente libre de prejuicios y contradicciones, sino que las críticas se dirigen a la sesgada (y común, ¡ay!) forma de ver la realidad de determinados psicólogos, influidos por el posmodernismo. Los nombres de personas son ficticios con el fin de respetar el anonimato.


Anécdota 1 - Reunión-comida de amigos en Vilanova d'E.

Extracto de la conversación que tuve con Raquel, psicóloga. Después de un rato, la charla se orientó sobre Alejandro Jodorowsky, charlatán, estafador y caradura como pocos, (ver enlaces aquí y aquí) pero equivocadamente admirado por Raquel.

YO: Como vi en tu Facebook que te gusta Jodorowsky, te puse algunos enlaces, para que tengas una visión diferente sobre él. ¿Los has leído? No he visto ningún comentario.

RAQUEL: No los he comentado porque no me han gustado. Y si no me gusta, no voy a añadir ningún comentario en Facebook.

Y.: Creo que deberías haberlos comentado en cualquier caso, especialmente si no te gustan. Aunque lo importante no es si te gusta Jodorowsky o no, sino si las terapias que el propone, y que son el motivo de los enlaces, son adecuadas, válidas, eficaces, o todo lo contrario. Como las elucubraciones de Lacan.


Ver un enlace sobre Lacan aquí.


R.: A mí Lacan no me cae nada bien.

Y.: No importa que Lacan te caiga mejor o peor. Lo importante es la validez de sus teorías desde el punto de vista científico. Es decir, Lacan es un impostor intelectual, puesto que sus teorías son absurdas.

Después de un rato charlando, sigo insistiendo con el fin que mi interlocutora (psicóloga) llegue a admitir la validez y necesidad del método científico en la aplicación de psicoterapias.

Y.: Entonces, ¿qué psicoterapia usas con tus pacientes?

R.: Uso la que más le conviene, según el caso. Puedo usar TCC, psicodinámica, gestáltica, etc.

Quería que me dijera que usa las terapias que tienen validez científica, pero cada vez se alejaba más de la respuesta adecuada. Ver enlace sobre psicoterapias con apoyo empírico aquí.



Nota añadida (07-09-2013): Ver el siguiente enlace sobre la eficacia de los tratamientos psicológicos, de la Sociedad Española de Psicología Clínica y de la Salud. Destaca el siguiente párrafo:
"Las terapias psicoanalíticas, psicodinámicas, existenciales-humanistas y sistémicas no han sido investigadas suficientemente hasta el momento, por lo que no se puede afirmar si son eficaces o no."
Según esto, y teniendo en cuenta el Art. 18 del Código Deontológico de la profesión de Psicólogo, las terapias indicada en el párrafo anterior NO deberían usarse, salvo en caso de investigaciones.

Y.: Pero, ¿en qué te basas para usar determinada psicoterapia con tus pacientes? Es decir, ¿cómo sabes que ésa es la adecuada?
R.: Lo sé porque soy una buena profesional y según la evolución que hacen, me adapto y cambio la terapia si es necesario.

Y.: Me refiero ANTES de empezar la terapia, ¿cómo sabes que es adecuada? ¿Cómo sabes que una terapia funciona? ¿Cómo sabes que no te estás equivocando?

Se lo estaba poniendo realmente fácil para que me dijera "Sólo utilizo terapias que tienen validez empírica", pero la respuesta me dejó algo perplejo, aunque la intuía:

R.: Es que yo soy ecléctica y no puedo confundirme en la elección de las terapias porque soy muy buena profesional. Si no funciona, la cambio.

¿Realmente ella había entendido la cuestión que yo le planteaba? En aquel momento me di cuenta que había olvidado los principios más básicos de ciencia: qué es, cuál es su método, cuáles son los errores típicos del razonamiento, etc. Los había cambiado por la falacia de autoridad: "soy psicóloga y, por tanto, lo que hago está bien y libre de errores". Craso error, de una magnitud considerable. De hecho, Raquel cumplía pocas de las claves para ser un (buen) psicólogo, Así, perdí todo el interés por la conversación e intenté cambiar de asunto.


Anécdota 2 - Física cuántica



La conversación se había dirigido hacia la ciencia pura y dura, o eso creía yo.

R.: (...) Porque según se deduce de la interpretación de Copenhague de la física cuántica, podemos influir en la realidad incluso con nuestro pensamiento. Es decir, nuestro pensamiento modifica la realidad.

Y.: ¿Has leído a Mario Bunge? Propone que la interpretación de Copenhague es errónea puesto que está impregnada del subjetivismo característico del positivismo, que era la doctrina filosófica dominante en la época en la que se desarrolló la física cuántica. Así, eso de que podemos influir en la realidad sólo debe tomarse como una advertencia en cuanto a la medición de partículas, no debe extrapolarse a ideas extravagantes como que podemos modificar la realidad con el pensamiento.

R.: En cualquier caso, todo lo que sabemos de la física cuántica, los budistas ya lo habían dicho hacía 2000 años.

Y.: ¿Quieres decir que los budistas ya tenían laboratorios, aceleradores de partículas, matemáticas desarrolladas, etc.? Por tus comentarios, me parece que no sabes apenas nada de física cuántica, sólo estás repitiendo frases sacadas de algún libro de autoayuda o similar.


Las pruebas que Raquel no tenía ni siquiera conocimientos elementales sobre física cuántica pueden deducirse de los siguientes enlaces: aquí, aquí y aquí.


Anécdota 3 - En la misma comida


Ahora charlaba con EVA, ingeniera desempleada, mostrándole mi punto de vista sobre la evolución reciente de los métodos de selección de personal y búsqueda de empleo.
YO: Hace algunos años, en la mayoría de las ofertas de empleo pedían carta de presentación manuscrita y CV impreso. ¿Sabes cuál era el motivo? Pues hacían un análisis grafológico de la carta. Pero hoy en día ya nadie pide la carta manuscrita.

EVA: Es verdad. Pues no me había dado cuenta. Y eso, ¿por qué?

Y.: Pues porque se ha demostrado que la grafología es una pseudociencia. Es decir, que de un mismo texto, diferentes analistas hacen diferentes análisis con poco o nada en común.


Raquel estaba oyendo nuestros comentarios, y tras éste espetó:
R.: No tienes ni idea de lo que estás diciendo. Yo soy psicóloga y perito en caligrafía y grafología. Hice un curso para obtener el título y me han pedido bastantes análisis de los dos tipos. Te puedo confirmar por mi experiencia que (bla, bla, bla...)

Y.: No dudo de la caligrafía, pero la grafología es una pseudociencia, está demostrado. Y no importa la cantidad de cursos que hayas hecho ni lo que te hayan costado.

La irritación de Raquel aumentó hasta el punto que decidí continuar la conversación con Eva centrándonos otra vez en la búsqueda de empleo. Es duro que te digan que te han tomado el pelo al pagar por algo que no sirve ni para envolver un regalo, pero más duro aún es admitirlo. Otros enlaces sobre grafología aquíaquí y aquí.

(Continuará...)